Saltar al contenido
← Volver al blog
LMS & EdTech

Circle vs Moodle: cuatro preguntas que cambian la decisión

Cinco meses administrando Circle como entorno de formación me bastaron para entender por qué esa decisión no la había tomado alguien que hubiera tocado un LMS antes. Esto no es una reseña. Es la lista de preguntas que ojalá me hubieran hecho antes de empezar, y las tres o cuatro cosas que perdí en la migración a Moodle que no aparecen en ninguna tabla comparativa.

1. Circle hace bien lo que Circle hace

Voy a empezar por reconocer que por supuesto esta plataforma es buena en lo suyo, en generar comunidad, no voy a fingir que me fui de una herramienta mala.

Circle se organiza en espacios, que se pueden anidar y generar así grupos de espacios con contenidos relacionados. Puedes hacerlos públicos para cualquier miembro de la comunidad o privados para que solo los vean quien tú determines. Hasta ahí todo normal. El proceso no tiene misterio: alguien de gestión académica entra, escribe, sube un vídeo y ya está. No hay que explicar nada porque la interfaz se parece a una red social y la gente ya sabe usar una red social. En cuatro años había acumulados 1.579 mensajes en un espacio de presentaciones y 537 en otro de conversación abierta. Eso no lo genera una herramienta que estorbe.

Aquí no hay servidor. No hay hosting. No tienes que pelearte con versiones de PHP, ni con la base de datos. Fácil: contratas lo que te interesa (solo te dejan probar la versión free 14 días), apuntas tu dominio a sus DNS y la configuras a tu gusto.

Esto funciona bien cuando tu producto es la conversación entre los miembros y tu negocio no necesita hacer seguimiento de los usuarios. Si el progreso depende absolutamente de lo que quiera hacer el usuario y es él quién decide cómo consume los contenidos entonces Circle para comunidad es una respuesta razonable y lo seguirá siendo.

2. Dónde no funciona Circle

Pues esta respuesta diría que se intuye: en el momento en que quieres que tu producto sea una formación al uso, con cursos al uso e intentas reaprovechar el espacio de la comunidad porque así ya tienes visibilidad. Ahí todo salta por los aires. Porque un curso es un curso, con su recorrido, sus prácticas, sus profesores, su parte de conversación entre participantes, sus informes de actividad…

Yo llegué al proyecto cuando llevaban un año y medio tratando de sacar ediciones continuadas de formaciones con duración entre 6 meses y 1 año, con tres productos distintos y ninguno se estructuraba de forma remotamente parecida a los otros.

Aún me sigo preguntando en qué momento alguien pensó que aquello escalaría bien, porque claramente esa decisión no la tomó alguien que hubiera tocado una plataforma de formación antes.

Las fricciones principales:

  • Las plazas de administración. El plan que teníamos nos limitaba a diez asientos. Cuando el equipo crece y quieres que gestión académica entre a hacer su trabajo sin pedirte permiso, esas diez plazas dejan de ser un detalle de precio y pasan a ser el techo de cuánta gente puede operar como necesita en la plataforma. La alternativa era pagar más asientos o repartir credenciales, que es peor.
  • El modelo de datos. Un alumno matriculado en una edición concreta, con su progreso y su certificado, es un objeto que Circle en su versión de comunidad no tiene. Tiene miembros y tiene espacios. Todo lo demás lo acabas montando fuera, en Airtable y en automatizaciones, y al final la plataforma de formación es un visor de vídeos y la información real vive en otro sitio.
  • Las limitaciones con los contenidos. En esta herramienta no hay una opción de encuestas, no hay test, todo ejercicio práctico se tenía que sacar a herramientas como Typeform o Tally; los espacios son finitos, de modo que tienes que ajustar tu estructura para no sobrepasar los límites o si los pasas, aceptar pasar por caja también; las métricas son poco precisas, pero es normal, porque en una plataforma de comunidad no esperas necesitar conocer el paso a paso de cada persona.

3. Las preguntas que deciden

Esta es la parte que sirve aunque tu caso no se parezca al mío. Cuatro preguntas, por orden de importancia.

¿Tienes que demostrar que alguien completó algo, y ante quién?

Si hay certificado, matrícula, edición con fechas o cualquier cosa que alguien pueda reclamarte después, necesitas un LMS. Si el compromiso es «te doy acceso al material y lo ves cuando quieras», una plataforma de comunidad te sobra para casi todo. En nuestro caso las formaciones son vocacionales y no hay que justificar el progreso ante ninguna entidad, pero sí emitimos certificados verificados, y eso ya obliga a que exista un registro fiable de finalización.

¿Cuánta gente distinta tiene que administrar esto, y con qué permisos?

Una persona, cualquier herramienta vale. Un equipo con áreas separadas, y necesitas roles reales. Las plataformas de comunidad suelen darte dos niveles, miembro y administrador, y te cobran por el segundo. Moodle me deja poner a gestión académica como gestor sobre una categoría concreta, sin tocar el resto del sitio y sin que pueda nombrar más gestores.

¿Qué pasa si mañana desaparece el contenido que han escrito los usuarios?

Si la respuesta es «se acaba el producto», estás en una comunidad y elegir por criterios de LMS es un error. Si la respuesta es «me fastidia», estás en una escuela con foro.

¿Cuánto contenido estructurado vas a tener dentro de dos años?

Nosotros arrastramos tan solo en once seminarios de un LearnDash anterior, más de cien vídeos entre todos. Un espacio de comunidad con cien publicaciones ordenadas por fecha no es un temario, es un montón. Cuando el material tiene orden, jerarquía y dependencia, quieres cursos, secciones y actividades.

4. Qué gané

  1. Los datos son consultables. Progreso, matrículas, cohortes, todo con API. La integración con el CRM de negocio se reduce a un disparador al terminar el curso. La separación quedó limpia: Moodle es el CRM académico y Airtable es el CRM de negocio.
  2. Roles de verdad y sin límite de plazas. El techo de diez desaparece. El coste de dar acceso a una persona más es cero.
  3. La flexibilidad en la estructura. Cuando antes de comenzar a montar un curso, tienes la hoja de ruta, puedes planificar cada parte como la necesitas; cuando 2 meses después de empezar, algo cambia y se necesita hacer un ajuste en el curso… Moodle se adapta, no es un drama, nadie pierde su recorrido, sencillamente se incorpora como novedad y se avisa al alumno para que tenga en cuenta ese nuevo recurso en su recorrido.
  4. El coste recurrente baja mucho. Pasamos de una licencia anual de cuatro cifras en dólares a un hosting de tres cifras en euros. Con una advertencia que desarrollo abajo, porque esa comparación es tramposa.
  5. Independencia de proveedor. Moodle tiene un ecosistema grande de empresas que lo mantienen. Si mañana me atropella un autobús, alguien puede coger esto. Con una plataforma cerrada, no.
  6. Tiempo para otras tareas. Cada nueva petición de académico para cosas básicas como “quiero saber cuántos alumnos se conectan cada día al curso”, suponía tener que montar un sistema que lanzara una consulta a la API y volcara los datos a la base de datos… flujos automáticos, conexión de herramientas… y a eso le podemos sumar que cada usuario es una petición… con más de 400 alumnos activos… comerse el límite permitido de consultas era más que factible en menos de dos semanas.

5. Qué perdí

  • La comunidad empieza de cero. Cuatro años de conversación se quedan donde están. Los foros de Moodle arrancan vacíos y con contenido escrito por el equipo. Al principio da vértigo, y sería deshonesto decir que no hay pérdida real ahí.
  • El entorno ya no se parece a una red social. Circle tiene la misma lógica de navegación que cualquier foro moderno: la gente sabe cómo usarlo sin que nadie se lo explique porque se parece a cosas que ya usa. Moodle se parece a lo que es: una plataforma académica. Para la mayoría de los alumnos eso está bien, vienen a formarse y el entorno refuerza esa expectativa. Pero el cambio se nota, y hay personas para las que la familiaridad de Circle era parte del valor.
  • El correo, los certificados de dominio, las copias y la seguridad pasan a ser míos. Antes de poder abrir el registro público necesito SMTP externo con SPF, DKIM y DMARC, y la herramienta de políticas configurada. Nada de eso existía como problema en Circle porque es su entorno y es su mantenimiento.

6. Lo que haría distinto

  • Pararlo antes: es cierto que llegas nuevo a un sitio y decir lo tiro todo abajo y empiezo de cero cuesta pero a veces te ahorra muchas horas que pasas intentando adaptar algo que no es lo que necesitas para que cubra las necesidades que tu producto requiere. Dos meses después de empezar en el proyecto tenía claro que una comunidad no podía soportar la arquitectura de una formación pero había fuegos más urgentes para Dirección y los meses pasaron.
  • Empezaría por el inventario de datos y no por la comparativa de funcionalidades. La pregunta útil no era qué plataforma tenía más cosas, era qué información necesito tener yo y en qué formato.
  • Decidiría el día uno qué pasa con el contenido que escriben los miembros si algún día nos vamos. Nosotros lo estamos decidiendo cuatro años tarde, con consulta legal de por medio y sin una respuesta buena disponible.
  • Mostraría a marketing lo que puede hacer Moodle antes de anunciar la decisión. La preocupación por la estética y por si la plataforma va a envejecer bien no desaparece con argumentos técnicos. Lo que aparece en Google cuando buscas “Moodle” es el aspecto por defecto; lo que puede verse con una configuración cuidada es otra cosa. Con un prototipo visual encima de la mesa antes de dar el paso, la conversación habría ido diferente.

7. Entonces, ¿cuál eliges?

Si vendes acceso a una conversación, plataforma de comunidad. Si vendes un programa con principio y final, LMS. Si vendes las dos cosas, elige por la que te dolería más perder y monta la otra encima, asumiendo que quedará peor.

Nosotros elegimos LMS y metimos la comunidad dentro, con foros nativos y adaptada a nuestras necesidades. Esta decisión no ha sido porque el foro de Moodle sea mejor que Circle, que no lo es, sino porque nuestro producto no es la comunidad, eso es un añadido, nuestra formación ya tiene un gran equipo detrás y lo que necesita es una herramienta que les ayude a llegar a los alumnos.

¿Te ha resultado útil? Compártelo: